¿Cuantas más lenguas usamos, más nos entendemos?

28 Abr

Leo en La Vanguardia que “el Senado ha aprobado la toma en consideración de una iniciativa para ampliar el uso de las lenguas cooficiales en la Cámara.

Esto quiere decir que, a partir de ahora, en el Senado se podrá hablar en cualquiera de estas cinco lenguas: castellano, gallego, euskera, valenciano y catalán. Creo que es una medida cojonuda para promover el entendimiento entre nuestras distintas culturas y demostrar el reconocimiento y el respeto que nos tenemos mutuamente. Y, naturalmente, todo lo que acabo de decir es un gran sarcasmo.

Vaya lío se va a montar ahí dentro, ¿no? Si ya les cuesta a los pobres políticos entenderse en una sola lengua, ¿hace falta que se líen con otras cuatro? ¿Quién gana con esta medida? O sea, aparte de los afortunados traductores simultáneos que van a salir de la cola del paro, ¿qué voy a ganar yo?

Ah, ¿nada?

Ah, ¿menos que nada?

Ah, claro, peor aún porque la pasta para pagar a los traductores simultáneos, a los que estarán todo el día traduciendo documentos, a los camiones de folios que se van a necesitar… la pongo yo. Y tú, y todos, sí. Pero yo también. Y yo no quiero que el Senado me cueste más pasta que la que me cuesta si no me demuestra que con la inversión se logrará mejorar un montón de cosas útiles, urgentes y realmente necesarias. Ahora mismo, dada la situación económica que vivimos, hablar cinco lenguas en el Senado no creo que nos saque de pobres.
Por cierto, que Senado es, según la wikipedia, “la Cámara alta de las Cortes Generales y un órgano constitucional que representa al pueblo español”. ¿Quizá por esta “representación” del pueblo español creen que deben hablar ahí todas las lenguas? Hay unas cuantas más, señores y señoras senadores y senadoras (algún día hablaremos de lo llamado “políticamente correcto”) que podrían ir incluyendo: bable, aranés y aragonés, entre otras, y habrá que ir buscando a alguien que les traduzca también el caló.

¿Y por qué somos tan simplistas y lo reducimos todo a la lengua? Vamos a ser serios y hagámoslo bien, hombre: trajes regionales para todos. E himnos, por favor, ¡los himnos son muy importantes para representar a un pueblo! Cada vez que alguien entre en el Senado deberá sonar el himno de la región/zona/nación a la que represente; en el caso de que alguna región no tenga representación (por falta total de ella o por enfermedad del senador/a), los demás representantes se turnarán amablemente desfilando bajo el himno del ausente. ¡Ah, y  no olvidemos las banderas! ¿dónde las podemos poner? ¡Ya está, que las lleven los traductores, y que las ondeen bien alto cuando les toque hablar, mostrando así la felicidad que sienten cada vez que representan de viva voz a una parte muy importante del pueblo español!

Y una cosa más. Yo, a partir de ahora, le saco la “S” mayúscula al “senado”, que tanto respeto ya no le tengo.

p.d.: si no entendéis algo, podéis traducirlo al idioma/dialecto/lengua que os plazca aquí.

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